jueves, 1 de abril de 2010

Horror veridico.


La conversación que transcribire a contunuacón, relata detalladamente un hecho veridico. No es un guión basado en una charla. es la trascripción literal de esta.


Juro que esta conversacion existio, aunque creo, que la mayoria de ustedes no va a creerla.


Sucedio en una oficina de puerto madero, el 30 de marzo del año 2010 de nuestro señor.

La recepcionista oficial de la empresa, pronta a irse de vacaciones, entrenaba a una suplente mandada por una agencia. Para preservar la identidad de victimas y victimarios, llamaremos a la recepcionista Marcela, y a su suplente Penelope. Y Yo, me voy a llamar Juan, el mensajero.


Juan.
Buenas, ¿como andas Marce?
Marcela.
Bien, ¿Vos?. Esta es Penelope, me va a remplazar durante mis vacaciones.

Juan.
Hola, Yo soy Ezequiel.
(A marcela)
Acá estan las pelis que me pedste.


Marcela.
Ah...Cierto, Gracias.


Penelope.
¿Cuales son?

Marcela.
El juego del miedo 4 y 5


Penelope.
!Ay, que bueno!


Juan.
(A Marcela)
Si, te gusta el genereo Gore, consigo unas cuantas mas. Tengo de zombies tambien


Penelope.
(Como si alguien le hubiese preguntado)
A mi me encantan los zombies.


Juan.
Ah...a mi tambien.


Marcela.
¿Por que les gustan, los zombies?


Juan.
En si, me parecen divertidas, y por otro lado me parece maravillosa la idea, de salir a la calle con una escopeta y tirar a mansalva sin estar haciend algo malo.


Penelope.
Yo tengo un amigo que duerme con una ballesta abajo de la cama.


CHAN!!!!

Marcela y Juan se miran asombrados, ¿Escuche bien? Juan con cierto temor en su voz, se atreve a indagar

Juan.
¿Por...?


Penelope.
Y, obvio, por si llega a haber un ataque de zombies.


Juan.
....

Marcela.
,,,

Penelope.
Si, el mismo se fabrico la ballesta.

Juan.
La verdad,... sos muy valiente. Si yo tuviese un amigo así. no se lo contaria a nadie.


Marcela se tienta de risa y no logra contenerse.

Penelope.
(Seria)
Por que, Mi amigo es un genio, además escribio un manual de supervivencia zombie.


No es un chiste, la chica habla en serio, y Juan no puede contener su maldad.


Juan.
¿No te da miedo de que un dia mate al abuelo?


En ese momento, de dio cuenta de que la estaba bardeando. Mi comentario parecio sentarle mal. De hecho cuando vuelvo a la empresa a rendir los tramites, ella ya no estaba. Me dijo Marcela que dijo sentirse mal, y se fué a las 3 en vez de a las 6 como correspondia. Al otro dia tampoco fué.


La imagen de arriba, ilustra una fiesta zombie que se hace originalemente en EE.UU, Y ahora tambien en Argentina. La chica asistio, y además es la unica mujer que conoci, que colecciona comics.

El año pasado tambien habian puesto de suplente a una recepcionista medio freak. Era una chica con tetas tamaño Zepelling, el escote mas largo y profundo que vi en mu vida. Que resulto ser una evangelista que me aconsejaba que deje de escuchar a AC/DC, ya que podria ser condenado, ya que los integrantes del grupo habrian hecho en el pasado un pacto con el diablo., Pero esto, a mi entender la supero

6 comentarios:

She dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pali dijo...

Uf, en mi trabajo hay una evangelica que bendice su box antes de sentarse.

Gente loca eh?

Ezequiel dijo...

Paali, La verdad es que lo que me decis, es algo increible, que por experiencia propia decido creerte
No se en que punto, una persona puede tener un vacio tan grande, como para necesitar llenarlo de creencias misticas. Lamentablemente, esto siempre me llama a la risa, pero en realidad, creo que es penoso.

Ari dijo...

Una cosa es contar como anécdota graciosa que tu amigo tiene una ballesta para matar zombies y creó un manual de procedimientos. Cuando considerás que lo de la ballesta es "obvio" y que es un genio por crear el manual... estás en problemas.

Ezequiel dijo...

Es de no creer Ari, no estuve muy lejos de cagarmele de risa en la cara. Bien sabido es, que lo unic que mata a un zombie, es una bala de cobre.

Mariano dijo...

Mirá que hay que ser limado para dormir con una ballesta abajo de la almohada.

Si hubiera leído bien el manual debería saber que hay que tener algo de rápida acción, como una semiautomática o un palo con un cuchillo en la punta.